Ver a un perro temblando puede preocupar a cualquier tutor. Y cuando los movimientos son más fuertes, aparecen sacudidas o parece perder el control de su cuerpo, es fácil pensar inmediatamente en una convulsión.
Pero temblar y tener una convulsión no son necesariamente lo mismo.
Algunas situaciones pueden provocar temblores pasajeros, mientras que una convulsión puede estar relacionada con una alteración neurológica o con problemas metabólicos, intoxicaciones u otras enfermedades que requieren valoración veterinaria.
Por eso, más que intentar adivinar qué está ocurriendo, es importante observar cómo tiembla tu perro, qué otros signos presenta y cuánto dura el episodio.
No.
Un temblor es un movimiento involuntario que puede aparecer mientras el perro permanece consciente y responde a lo que ocurre a su alrededor. Puede presentarse, por ejemplo, ante frío, miedo, estrés, dolor u otras alteraciones que deben valorarse según el contexto.
Una convulsión, en cambio, ocurre por una actividad eléctrica anormal en el cerebro. Puede provocar movimientos musculares involuntarios, pérdida o alteración de la conciencia, salivación, movimientos de las extremidades, micción o defecación. Merck Veterinary Manual
Sin embargo, no todas las convulsiones se ven de la misma manera. Algunas son más evidentes y afectan todo el cuerpo, mientras que otras pueden producir movimientos o comportamientos más sutiles.
Por eso, si no estás seguro de lo que viste, no es recomendable asumir que fue simplemente un temblor.
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Los temblores pueden tener diferentes causas. En algunos casos son una respuesta pasajera ante una situación concreta, pero también pueden acompañar problemas de salud.
Entre las situaciones que pueden estar relacionadas con temblores se encuentran:
Por eso, el temblor por sí solo no permite saber cuál es la causa.
Es importante observar cuándo comenzó, cuánto dura, si ocurre repetidamente y si aparece junto con otros cambios: decaimiento, dificultad para caminar, vómito, pérdida de conciencia, dolor, desorientación o cambios en el comportamiento.
Si el temblor es nuevo, intenso, recurrente o está acompañado de otros signos, una valoración veterinaria puede ayudar a determinar qué está ocurriendo.
Una convulsión puede presentarse de diferentes formas, pero algunos signos pueden ayudarte a reconocerla.
Durante una convulsión generalizada, un perro puede:
Después del episodio también puede quedar desorientado, confundido o presentar cambios temporales en su comportamiento.
También existen convulsiones focales, que pueden ser menos evidentes y manifestarse con movimientos anormales de una parte del cuerpo o cambios de comportamiento.
Si puedes hacerlo de manera segura, grabar un video del episodio puede ser útil para que el veterinario conozca exactamente qué ocurrió.
Una convulsión no significa automáticamente que un perro tenga epilepsia.
Las causas pueden ser diferentes y pueden estar relacionadas con problemas dentro del sistema nervioso o con alteraciones que afectan al organismo en general. Entre ellas pueden encontrarse:
La epilepsia, de hecho, es un diagnóstico que se establece después de descartar otras posibles causas.
Por eso, después de una convulsión, el veterinario puede necesitar conocer los antecedentes del perro, cómo fue el episodio, cuánto duró y si ha ocurrido anteriormente. Dependiendo del caso, pueden ser necesarios exámenes de sangre, análisis de orina, pruebas para determinadas enfermedades o estudios de imagen.
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Lo primero es mantener la calma y evitar que se lastime.
Durante el episodio:
Las recomendaciones de primeros auxilios veterinarios coinciden en proteger al animal de lesiones, mantener las manos alejadas de su boca y no intentar detener físicamente la convulsión.
Hay algunas acciones que pueden poner en riesgo al perro o a la persona que intenta ayudarlo.
No debes:
Un perro no necesita que le introduzcas los dedos en la boca para evitar que se trague la lengua. Además, durante una convulsión puede morder involuntariamente.
Lo más importante es mantenerlo seguro, controlar el tiempo y buscar atención veterinaria cuando corresponda.
Una convulsión requiere atención veterinaria urgente cuando es prolongada, se repite en poco tiempo o el perro no se recupera adecuadamente.
Debes buscar atención de urgencia especialmente si:
Las convulsiones prolongadas o repetidas pueden convertirse en una emergencia potencialmente grave y requieren intervención veterinaria.
No esperes a que el episodio termine si ya cumple criterios de urgencia.
No todos los temblores son una emergencia. Pero un temblor nuevo, intenso o recurrente merece atención, especialmente si no encuentras una causa evidente.
Consulta si además notas:
También es importante consultar si los episodios empiezan a repetirse o cambian en intensidad o duración.
En consulta, la información que puedas aportar será muy útil: cuándo ocurrió, cuánto duró, qué estaba haciendo tu perro antes del episodio y qué ocurrió después.
Si logras grabarlo sin ponerlo en riesgo, el video también puede ayudar al veterinario a diferenciar un temblor de otros episodios neurológicos.
Cuando un perro presenta temblores o una posible convulsión, intenta recordar:
¿Cuánto duró?
Cronometrar el episodio es más útil que calcularlo después de que termina.
¿Estaba consciente?
Observa si respondía a tu voz o al entorno.
¿Qué movimientos hizo?
Anota si fueron movimientos de todo el cuerpo o solamente de una parte.
¿Qué ocurrió antes?
Por ejemplo, ejercicio, estrés, alimentación, medicamentos, caída o posible contacto con alguna sustancia.
¿Cómo quedó después?
La desorientación o los cambios de comportamiento posteriores también son información importante.
Estos datos ayudan al veterinario a reconstruir el episodio y decidir qué evaluaciones pueden ser necesarias. La historia proporcionada por el tutor y una evaluación física completa son elementos importantes para diferenciar una convulsión de otros episodios. Merck Veterinary Manual
Ver a tu perro temblar puede asustarte, pero no todo temblor significa que esté teniendo una convulsión.
Al mismo tiempo, una convulsión no siempre tiene una presentación evidente. Por eso es importante observar el episodio, medir su duración, evitar acciones que puedan lastimarlo y buscar valoración veterinaria cuando existan signos de alarma.
Si tu perro presentó un episodio que nunca habías visto, se repite o estuvo acompañado de otros cambios, no te quedes con la duda.
Una valoración puede ayudar a identificar qué está ocurriendo y, cuando es necesario, buscar la causa detrás del episodio.
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Un perro puede temblar por frío, miedo, estrés, dolor, debilidad, alteraciones metabólicas, intoxicaciones u otras condiciones. Si el temblor es nuevo, intenso o recurrente, debe ser valorado por un veterinario.
Durante una convulsión puede presentar pérdida o alteración de la conciencia, movimientos involuntarios, rigidez o sacudidas, salivación y, en algunos casos, micción o defecación. No todas las convulsiones son iguales. Vca
Mantén la calma, retira objetos con los que pueda golpearse, no lo sujetes para detener los movimientos, no introduzcas las manos en su boca y mide cuánto dura el episodio. Si es seguro, puedes grabarlo para mostrárselo al veterinario. Vca
Si dura más de cinco minutos, se repite varias veces en poco tiempo o el perro no se recupera adecuadamente entre episodios, requiere atención veterinaria urgente. Merck Veterinary Manual
No necesariamente. Las convulsiones pueden tener diferentes causas y la epilepsia se diagnostica después de descartar otras posibles causas.