Si has notado que a tu perro o gato le huele mal la boca con frecuencia, deja caer el concentrado al comer o ya no permite que le toques cerca del hocico, vale la pena prestar atención. Estos cambios pueden ser señales de un problema dental.
A veces es difícil reconocerlos porque algunos animales siguen comiendo a pesar de sentir molestias. Además, ciertos problemas se desarrollan debajo de las encías, donde no podemos verlos a simple vista.
Por eso, aprender a reconocer las señales y saber cuándo buscar orientación veterinaria puede ayudarte a cuidar mejor de tu compañero.
El mal aliento frecuente, las encías enrojecidas y los cambios al comer son algunas de las señales que conviene observar. No necesitas identificar la enfermedad por tu cuenta; lo importante es reconocer los cambios y comentarlos con el veterinario.
Presta atención a estas señales:
Estas señales no confirman por sí solas una enfermedad dental, pero sí son motivos para prestar atención y consultar cuando corresponda.
Es común pensar que el mal aliento es algo normal, especialmente cuando los animales crecen. Sin embargo, si el olor desagradable aparece con frecuencia, no conviene acostumbrarse a él ni intentar ocultarlo con productos para refrescar el aliento.
Una de las causas posibles es la acumulación de placa bacteriana sobre los dientes. Con el tiempo, esta puede endurecerse y convertirse en sarro, favoreciendo la inflamación de las encías.
Si el problema avanza, puede afectar los tejidos que sostienen los dientes y ocasionar molestias, movilidad dental o pérdida de piezas.
El mal aliento también puede tener otras causas. Por eso, si notas que persiste o viene acompañado de cambios al comer, sangrado o babeo, lo indicado es buscar una valoración veterinaria.
Los animales no pueden decirnos dónde les duele y, en ocasiones, continúan con sus actividades habituales aunque sientan molestias.
Por eso, además de observar su boca, fíjate en su comportamiento:
En los gatos, estos cambios pueden pasar inadvertidos. Si tu gato deja de comer o reduce considerablemente su consumo de alimento, busca orientación veterinaria cuanto antes. No asumas que se trata únicamente de un problema dental ni esperes varios días para consultar.
Si notas dolor evidente, inflamación de la cara, sangrado abundante o dificultad para respirar, busca atención veterinaria prioritaria. La dificultad respiratoria y el sangrado abundante requieren atención inmediata.
Aunque suelen mencionarse juntos, son conceptos diferentes.
La placa bacteriana es una película que se forma sobre los dientes y contiene bacterias. Si no se controla, puede endurecerse y convertirse en sarro.
El sarro es ese depósito endurecido que se adhiere a los dientes. No basta con cepillar para eliminar el sarro que ya se ha formado; cuando está presente, puede ser necesaria una limpieza profesional.
La gingivitis es la inflamación de las encías. Con el manejo adecuado, puede mejorar. Sin embargo, si la enfermedad avanza y afecta los tejidos que sostienen los dientes, puede aparecer periodontitis, que puede ocasionar movilidad y pérdida dental.
No siempre es posible saber qué tan afectada está la boca con solo mirar los dientes. Por eso, una revisión veterinaria es importante incluso cuando los cambios parecen pequeños.
El cuidado dental puede comenzar con hábitos sencillos. Lo importante es avanzar poco a poco y encontrar una rutina que tu compañero tolere.
El cepillado frecuente ayuda a controlar la placa bacteriana y es una de las medidas preventivas más útiles.
Para comenzar:
No utilices crema dental humana. Algunos ingredientes de estos productos pueden ser perjudiciales para los animales.
Si tu mascota muestra dolor, tiene las encías inflamadas o sangra, consulta antes de comenzar o continuar el cepillado. No es necesario forzarla para establecer una rutina.
El cepillado ayuda a controlar la placa, pero no elimina el sarro endurecido ni soluciona una fractura o una lesión dolorosa.
No intentes raspar los dientes con instrumentos ni retirar depósitos por tu cuenta. Podrías lastimar las encías y no resolverías los problemas que puedan existir debajo de ellas.
Algunos productos y dietas dentales también pueden ayudar, pero su utilidad depende del producto y de las necesidades de cada animal. Puedes consultar con el veterinario cuáles son apropiados para tu perro o gato.
La salud oral forma parte del cuidado preventivo. La Asociación Americana de Medicina Veterinaria recomienda revisar los dientes y las encías de las mascotas al menos una vez al año, y antes si aparecen señales de algún problema.
Esto no significa que todos los perros y gatos necesiten una limpieza dental con la misma frecuencia. La decisión depende de su estado oral, sus antecedentes y lo que encuentre el veterinario durante la valoración.
Si ya has notado mal aliento persistente, sarro, encías inflamadas o cambios al comer, no es necesario esperar hasta el próximo control para consultar.
La valoración comienza con una revisión general y de la boca, además de preguntas sobre el apetito, los hábitos y los cambios que has observado en casa.
En algunos casos, el veterinario puede necesitar una evaluación dental más detallada para conocer el estado de los dientes y de las estructuras que no se ven a simple vista. Según los hallazgos, podría recomendar radiografías dentales u otros procedimientos.
Si te preocupa la posibilidad de una limpieza dental con anestesia, puedes preguntar cómo se evaluará el estado de salud de tu mascota, qué medidas de monitoreo se utilizarán y cómo será su recuperación.
Cada paciente necesita una valoración individual. La finalidad es determinar qué cuidados requiere y explicarte las opciones disponibles.
El mal aliento frecuente no debería asumirse como normal. Puede estar relacionado con problemas dentales, aunque el olor por sí solo no permite conocer la causa. Si persiste, solicita una valoración veterinaria.
Sí. Algunos perros y gatos continúan comiendo a pesar de sentir molestias. Observa si mastican diferente, dejan caer el alimento, prefieren comida blanda o evitan que les toques el hocico.
No es recomendable raspar los dientes con herramientas ni intentar retirar el sarro endurecido. Puedes lastimar las encías y dejar sin tratar problemas que no se ven a simple vista. Consulta qué procedimiento necesita tu mascota.
No. Utiliza productos formulados específicamente para perros o gatos. La crema dental humana no está diseñada para que los animales la ingieran y algunos ingredientes pueden ser perjudiciales.
Busca orientación veterinaria cuanto antes, idealmente el mismo día. La falta de apetito puede tener diferentes causas y no debe atribuirse automáticamente a un problema dental. No esperes varios días para ver si mejora por sí solo.
Solicita una valoración si notas mal aliento frecuente, sarro, encías inflamadas, sangrado, dientes rotos o cambios al comer. Si presenta dolor evidente, inflamación facial o dificultad para alimentarse, contacta al veterinario cuanto antes. La dificultad para respirar o el sangrado abundante requieren atención inmediata.
A veces, los cambios en la boca de tu perro o gato son pequeños y pasan inadvertidos. Observar cómo come, prestar atención a su aliento y notar si evita el contacto puede ayudarte a reconocer cuándo algo no está bien.
No necesitas identificar la causa por tu cuenta ni sentir culpa por una señal que no habías notado. Lo importante es prestar atención a los cambios y buscar orientación cuando sea necesario.
En Caninos y Felinos Hospital Veterinario, en Medellín, podemos acompañarte en el cuidado de la salud oral de tu perro o gato y orientarte sobre las necesidades de cada paciente.
Si has notado mal aliento frecuente, cambios al comer o molestias en la boca, te invitamos a solicitar una valoración a través de nuestro servicio de odontología veterinaria.
Este artículo tiene fines educativos y no reemplaza la valoración individual de un médico veterinario.